Artículos de Opinión

Un país desdibujado

Un país al que poco a poco le fueron despojando de su herramientas republicanas, constitucionales y democráticas no le queda más opción que optar por la manifestación física y pública en las calles hasta le sean restituidos sus derechos. Quienes hoy ejercen el poder, empezaron por despojar del carácter cívico a nuestras instituciones republicanas, mientras vendían su verdad errada a las familias venezolanas que agotadas de una democracia con errores, nunca imaginaron que acogerían a una élite militar que para la fecha de hoy asesinan y dejan asesinar a sus compatriotas sólo para proteger sus privilegios. Pero no les bastó con esto, aún cuando ya desmantelaron el Estado de Justicia y de Derecho que tanto les costo construir a los demócratas de este país, pretenden entonces borrar de nuestro imaginario colectivo el carácter democrático de la mujer y el hombre venezolano, y así sin mayor complejidad arrebatar de nosotros la identidad Nacional tal como la conocemos.

Hoy, vivimos el caos de un país ultrajado por el hambre, la crisis de la salud pública y la inseguridad, pero lo más degradante y que llena de impotencia a la familia venezolana es sentir y padecer como el Gobierno Nacional y sus responsables directos niegan en todo momento las crisis social que aqueja al país porque la moral revolucionaria no les permite mirar más allá de los portones de Miraflores. Aquí entonces, me detengo a pensar en el país que mis padres vivieron, y entiendo a simple vista que de él queda muy poco, quizás solo la conciencia cívica y democrática que ellos nos han transmitido, y si se nos ocurriera claudicar en nuestros objetivos, entonces ellos, los corruptos y asesinos que hoy gobiernan la Nación tendrían el escenario perfecto para dibujar un país a su medida.

Quienes son prófugos del mundo, hoy no solo intentan contener a un país entero con el ejercicio de la fuerza, también buscan por el arte del engaño imponer un amago constituyentista como herramienta para terminar de anular lo que queda de algunas instituciones de Estado y así terminar de moldear la Nación empobrecida y sumisa en la que ellos y sus privilegios puedan sobrevivir.

Para el país que le secuestraron su futuro, que le han mutilado su esperanza y que le han arrebatado sus oportunidades, no puede haber otro opción que asumir la lección histórica y convertirnos en el combustible de la democracia, de la acción cívica y la razón de la justicia sin dejar que el revanchismo y el radicalismo nuble nuestra visión democrática del país en el que convivimos todos y todos podemos sacar adelante.

Es momento de UNIDAD, de reconocer la política y no la anarquía ¡La lucha la hacemos todos, el país que queremos lo dibujamos todos!

@AbilioGomezULA es Consejero Universitario de la Universidad de los Andes.

No hay vuelta atrás

Tras 50 días en las calles y tristemente un número similar de muertos, buena parte de ellos jóvenes, es imposible volver atrás.

La burocracia gobernante debe entender que sus opciones se agotaron y que salvo la facilitación de inmediata convocatoria a elecciones el escalamiento de la confrontación es inevitable.

¿Están dispuestos todos los estamentos del poder en Venezuela a mancharse más las manos de sangre, a continuar encarcelando, torturando, a proseguir delinquiendo de lesa humanidad? ¿Entiende el aparato gubernamental que las responsabilidades por la violación de derechos humanos son de carácter individual e imprescriptibles?

¿Es que acaso en la Escuela de Formación de Cuadros en La Habana, o en los muchos cursos de adoctrinamiento al liderazgo del PSUV, no le han dedicado aunque sea unos minutos a la historia? ¿No les han hablado de la Revolución Francesa donde un pueblo que demandaba pan derribó a una monarquía centenaria cuyas cabezas terminaron cayendo a los pies del verdugo, guillotinadas, en pleno centro de París? ¿O mejor de la Rusia zarista en la cual miles con hambre asaltaron el Palacio de Invierno y apresaron a la corte en pleno que terminó fusilada, mujeres e hijos incluidos, en la lejana Siberia? ¿O de los jerarcas nazis que reinaron a sangre y fuego sobre un Reich que proclamaron por mil años juzgados en el tribunal internacional de Núremberg y luego ahorcados? ¿O de cómo terminó Mussolini y su amante Clara Petacci colgados de boca abajo en los faroles de una Plaza de Milán? ¿O más reciente de los finales de Sadam Hussein o el vergonzoso por humillante de Gadafi –ejecutado tras introducirle un tubo por el recto- y de la totalidad de sus colaboradores y muchos de sus familiares?

¿Será que alguno de los que hoy usufructúan el gobierno sueñan para Venezuela la suerte de Siria con decenas de miles de muertos y la destrucción de buena parte de sus ciudades? ¿Se verán como Bashar al-Ásad aferrándose a la presidencia en su palacio de Damasco sin importarle las víctimas y el dolor que ha causado?

¿Y para qué quieren seguir al frente?

¿Para que la inseguridad reine, el desempleo galope, la falta de alimentos y medicinas sea constante, el empobrecimiento incrementándose, los muchachos marchándose del país? ¿Para que los pacientes mueran de mengua y la humillación en colas marque la existencia diaria?

Chávez nunca dudó consultar al pueblo y si bien abusó del ventajismo y alentó todo un sistema que rayaba en lo fraudulento, durante su gestión se realizaron 19 consultas electorales. Crisis como las que ahora atravesamos, no la política por cierto la más importante sino la económica-social la relevante, quedarán atrás si el pueblo en elecciones libres, universales, secretas y transparente, decide su destino.

No puede haber ninguna duda que estamos en una encrucijada dramática y que en este punto del todo o nada del gobierno y la oposición solo las elecciones evitarán una tragedia.

No hay vuelta atrás.

Por Luis Eduardo Martínez Hidalgo

¿Por qué protestamos?

Son tantas las cosas que ocurren a diario, tantos y tantos los abusos del régimen de Nicolás Maduro, que con cierta facilidad podemos olvidar cual es la razón fundamental de la protesta que a lo largo y ancho del país mantiene a los venezolanos en la calle manifestando.

Nicolás Maduro y los siete magistrados de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia dieron un golpe de Estado el 29 de marzo de 2017 mediante la sentencia 156 en la cual eliminó las competencias de la Asamblea Nacional y se las quedaba para sí misma. Así lo dijo ese Tribunal golpista: “…esta Sala Constitucional garantizará que las competencias parlamentarias sean ejercidas directamente por esta Sala o por el órgano que ella disponga, para velar por el Estado de Derecho”.

Sin mayores consideraciones, sin prurito alguno, la Sala Constitucional clausuró de facto la Asamblea Nacional robándole, cual atracadores, sus competencias (utilizo el término jurídico-penal “robo”, esto es, un delito que consiste en el apoderamiento de bienes ajenos de otras personas, empleando para ello fuerza en las cosas, violencia o intimidación).

Un golpe de Estado es una medida grave y violenta que toma uno de los poderes del Estado, usurpando las atribuciones de otro, y lo que hizo la Sala Constitucional, sin duda alguna, no es más ni nada menos que un Golpe de Estado ya que procedió al cierre de un Poder Público por la fuerza, rompiendo el hilo constitucional.

El Estado de Derecho tiene cuatro aristas fundamentales: el principio de legalidad, que consiste en que el Estado sólo puede hacer lo que tiene expresamente permitido por la Ley; la separación de poderes, que implica la existencia de órganos del Poder Público autónomos e independientes entre sí, que hagan pesos y contrapesos entre ellos para asegurar que un Poder no se considere superior y magnánimo frente a los otros sino que exista equilibrio dentro del Estado; control por parte de los tribunales y que enjuicien de manera imparcial las actuaciones estatales y; responsabilidad de los funcionarios públicos en el ejercicio de sus funciones constitucionales y legales para que no haya impunidad.

El Golpe de Estado del 27 de marzo es tal porque un Poder, el Poder Judicial, eliminó con fuerza e intimidación a otro Poder, el Poder Legislativo.

Vale destacar que la Sala Constitucional pretendió enmendar la locura que había cometido con la sentencia 158 del 1° de abril, dictada tres días después, diciendo que dejaban sin efecto la golpista sentencia 156. Sin embargo, como el ordenamiento jurídico venezolano no permite al juez revisar sus propias sentencias, esa sentencia 158 simplemente no existe ni es válida en el mundo jurídico, por lo que los efectos de la sentencia 156 que robó las atribuciones a la Asamblea Nacional y dio un golpe de Estado se mantienen en plena vigencia. Es decir, el golpe de Estado continúa al día de hoy.

Este golpe de Estado final –ya que realmente el chavismo ha venido dando muchos golpes de Estado desde 1992, cosa que explicaré en otro momento- vino a ser la gota que derramó el vaso y agotó la paciencia de los venezolanos, que tenemos dieciocho años, y muy especialmente los últimos cuatro años, viviendo gobiernos que hacen todo para que vivamos en las peores condiciones posibles, con una escasez atroz de alimentos y medicamentos, con un sistema público de salud en el piso, con una educación pública penosa, con una delincuencia que se ha apoderado del país, con venezolanos muriendo de hambre y de mengua a los cuales se les puede ver en cualquier esquina buscando comida en las bolsas de basura, con unos paramilitares armados por el propio régimen –llamados colectivos- que se han apoderado del control del orden público.

Es contra eso que estamos protestando en Venezuela desde hace más de cuarenta días. La represión mediante la cual la Guardia Nacional y las Policías del régimen de Maduro han asesinado a más de cincuenta venezolanos, el aumento de la escasez de alimentos y medicinas en las últimas semanas, la inflación más galopante que nunca y, en fin, la crisis política, económica y social que nos tiene incluso casi a punto de quedar excluidos del sistema interamericano, son consecuencias directas del golpe de Estado que dieron el golpista Nicolás Maduro y Juan José Mendoza, Arcadio Delgado Rosales, Carmen Zuleta de Merchán, Calixto Ortega, Luis Damiani Bustillos, Lourdes Suárez Anderson y Federico Fuenmayor Gallo, siete sinvergüenzas que están usurpando cargos de magistrados de la Sala Constitucional.

Por ello protestamos. Y seguiremos protestando.

Twitter: @rojasperezm

Premoniciones y Presagios

Somos españoles, somos indios  y, aunque en menor grado, también un poco africanos, por lo que no entiendo el desdén de algunos hacia las creencias religiosas no provenientes de  la  Conquista. Esas  cosas  me hacen recordar  una carta que León Tolstoi, el  exquisito escritor ruso, le enviara a una fanática paisana suya que tenía montada en San Pettersburgo su Santa inquisición particular. Esto le decía el muy cristiano intelectual: “todos los caminos son buenos para llegar a Dios y el fanatismo sectario es su negación”. Les digo de una vez, para que nadie me vaya a mal entender, que soy raigalmente cristiano y mariano lo cual me viene de mis ancestros, pero también de mis experiencias personales materializadas en  verdaderos milagros de mi Dios y de mi Virgen María. Esa es mi verdad.

La caída de esta satrapía

Pero hay otra verdad que,  por no profesarla, tampoco tenemos derecho de estigmatizar, sencillamente porque son las  creencias de nuestros antepasados indígenas, quienes con su fe vivían felices en esta tierra generosa. Ellos tenían -y tienen- su particular forma para curar  enfermedades, con raíces y bebedizos, pero también con sus creencias, con sus ritos y con sus bailes alegóricos.

Practicándolos  han alcanzado por siglos su salud corporal y su felicidad espiritual. Con esos mismos ritos y bailes alegóricos han llamado al sol o al agua cuando les son necesarios para sus cultivos y les ha funcionado. Pero también los han utilizado para deponer caciques cuando les han descubierto latrocinios y crímenes contra los ciudadanos. Así son las creencias indígenas y -en paralelo-  conocemos también las que nos vinieron del África, las cuales, aunque menos endógenas, también están presagiando la caída de esta satrapía.

De Chamanes y otras deidades

Formulo estas reflexiones porque recientemente el gobernador de Amazonas, señor Liborio Guarulla  ha  invocado a Chamanes y otras deidades para hacer frente  a la injusta inhabilitación que el Contralor General de la República, el compadre de doña Cilia, les está aplicando a él y al Gobernador de Miranda, señor Henrique Capriles Radonski; a ambos les hemos  ofrecido nuestras  oraciones cristianas, unidas a la decisión que tan pronto como rescatemos nuestra democracia, lucharemos todos para que a ambos se les devuelvan sus derechos.

Oyendo a los partisanos sin armas

Ambos son  jóvenes y un mundo de oportunidades les espera para que se realicen como hombres y como políticos. Esto último lo digo sin pretender comprometer a nadie, porque a nadie represento. Es lo que oigo en la calle a esa especie de partisanos sin armas que todos los días pateamos calle en busca de nuestra Libertad, nuestra Paz y nuestra Democracia. Sepan además los enchufados que las invocaciones de la gente de Amazonas, son presagiosas de que su fin está cerca. Agreguemos ahora unos indicativos que, no por materiales, son menos presagiosas. Veamos

La señora  Fiscal General

A propósito de una invitación que le formulara el rey de la cachucha para que apoyara la Prostituyente, la doctora Luisa Ortega Díaz produjo una carta en la cual, entre otras cosas, asentó esto: “la Constitución de 1999 es inmejorable y cualquier intento para cambiarla es innecesario e impertinente”.

La Santa Sede

Ante la más que evidente súper crisis que agobia a Venezuela y a los venezolanos y en un casi imperceptible cambio en la política vaticana hacia nuestro país, el Canciller de Su Santidad, Cardenal Pietro Parolín, escribe lo siguiente: “la solución para Venezuela radica en una convocatoria urgente a elecciones generales”.

La Conferencia Episcopal Venezolana

En respuesta al muy activo rey de la cachucha, cuando visitó su sede en busca de apoyo para lo mismo, el Presidente de esa Conferencia, Monseñor Diego Padrón dijo lo  siguiente “contamos con una Constitución que es de las mejores del mundo, por lo que su reforma es innecesaria”.

Los Estados Unidos de América

Por todos es sabido que ese país del Norte sancionó recientemente a ocho Jueces de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, por violadores de nuestra Constitución,  al aprobar las sentencias 155 y 156 que les quitan sus atribuciones a la Asamblea Nacional lo que, en  la práctica constituye un golpe de Estado por ser derogatorias de disposiciones expresas de la Carta Magna. Inmediatamente después  que se dieron a conocer las sanciones, el presidente de ese país, señor Donald Trump dijo “vendrán más medidas sancionatorias si, en tiempo breve, no se producen en Venezuela  cambios importantes a favor de la constitución”. ¿Cómo les parece señores militares venezolanos? Es un presidente extranjero quien asume la defensa de nuestra Carta Fundamental, la misma  que ustedes juraron defender hasta con sus vidas.

Patada histórica post mortem

Oído al tambor, señores militares venezolanos si, en la disyuntiva,  ustedes prefieren alienarse con  Maduro y su ronquera moral e intelectual y dar la espalda a la Constitución que, insisto, juraron defender como algo existencial. Para finalizar, señores militares venezolanos, les digo que lo que Maduro está pretendiendo con su Prostituyente es volver a enterrar al comandante Chávez, matándole lo que le fue más caro, su Constitución de 1999. Esa es la patada histórica post mortem.

Demócratas defienden con sus vidas “el legado”

Entiendan esto, desde el punto de vista sicológico es más  placentero para Maduro y también para su mujer ser él mismo y no el alter ego de Chávez. Consulten señores militares con el General Jacinto Pérez Arcay, quien de historia sabe lo que ignoran algunos Ministros, qué es eso de la patada histórica post  mortem. Que recuerde como Francisco de Paula Santander al regresar del exilio zapateaba sobre la lápida que cubría los restos del Libertador en Santa  Marta, antes de que el General  Páez los trasladara a Venezuela. Y, en cuanto al drama hammletiano de Maduro, de “¿seré yo mismo o seré el alter ego de Chávez?”, consulten con un sicólogo. Mientras les recuerdo esto “la  forma  más  eficaz para matar  a un hombre, es matarle sus obras” y la obra más importante para el Comandante fue la Constitución de 1999 que hoy todos los demócratas estamos defendiendo en la calles de Venezuela a riesgo de nuestras vidas, como es evidente.

augustoguevaraa@gmail.com

@aguevaraanzola

Indiferentes

Para el cierre del 2016 la población de Venezuela se calcula alcanzó los 31,6 millones de habitantes. Estudios recientes de opinión muestran que cerca del 90 % de los connacionales califican negativamente la situación actual del país y más del 80 % atribuyen la responsabilidad de tal al gobierno de Nicolás Maduro manifestándose de acuerdo una gran mayoría en que este debe concluir su mandato presidencial anticipadamente. Vale decir unos 28 millones de venezolanos perciben negativamente la situación actual del país y unos 25 millones responsabilizan al presidente inclinándose a que se marche.

Más allá de las encuestas, nadie en su sano juicio niega que padecemos la mayor crisis en nuestra historia como república entendiéndose, salvo los más fanáticos, que es el resultado del empeño de implantar un modelo fracasado una y otra vez así como de una burocracia incapaz, insensible y corrupta.

Las quejas son la constante de este tiempo; nos quejamos de la inseguridad, de las colas, del desabastecimiento, de la escasez de medicinas, de los cortes eléctricos y de agua, del aseo urbano que no recogen, de los huecos en las calles, de los hospitales que no funcionan, del dinero que no alcanza. Las quejas van y vienen y si bien hay muchas recurrentes surgen nuevas cuando pareciera que ya no hay más de que quejarse: no se consigue gas es la de ahora y si a la vecina que permitió calentar la comida en los últimos días se le terminó también toca cocinar con leña como alguna vez lo hicieron las abuelas.

Pero muchos solo se quejan.

No hay cifras exactas pero algunos estiman que somos entre 200 mil y 300 mil los venezolanos que desde hace ya más de dos meses resolvimos dejar de solo quejarnos y nos fuimos a la calle a promover el cambio que se requiere para que el mañana sea distinto. 28 millones de venezolanos se quejan porque el país está mal, 25 millones se quejan porque el gobierno es malo, pero poco o nada hacen para que sea diferente y dejan en manos de una vanguardia la tarea de construir una nueva nación. Se quejan empresarios y comerciantes porque el trabajo de años y el legado de los suyos se pierde aceleradamente. Se quejan los funcionarios públicos porque las convenciones colectivas están vencidas, los salarios son de hambre y los beneficios se esfuman.

Se quejan en los barrios porque el CLAP no llega y peor aún porque más de un pícaro de franela roja les cobró por adelantado la bolsa y se perdió con los reales.

Se quejan en las farmacias porque no consiguen el medicamento que requieren con urgencia. Se quejan cuando a plena luz les asaltan, les arrebatan lo poco que tienen y en tantos casos la queja troca en llanto cuando es la vida de un ser querido lo que el hampa se lleva. Quejarse no es suficiente.

Dejar en miles lo que deben hacer millones es inaceptable en este tiempo de definiciones. Es ahora o nuca. A los millones de indiferentes que solo se quejan les llegó el momento de meter el hombro, de poner lo mejor de sí, para que Venezuela sea otra.

No se puede ser indiferente ante el drama común. En palabras que coreamos todos los días: “Pueblo, escucha y únete a la lucha”.

Por Luis Eduardo Martínez

Terrorismo de Estado

Comúnmente, el terrorismo constituye una forma de lucha irregular propio de núcleos de activistas de organizaciones extremistas opositoras a un régimen o sistema determinado, que cometen hechos atroces de los cuales se hace víctima indiscriminada a sectores de la población generalmente ajenos al conflicto. El terrorismo puede ser masivo (como la colocación de explosivos en servicios públicos, lugares de alta afluencia de personas, etcétera) o selectivo (secuestros, atentados y ejecuciones de individualidades). Pero también puede ser perpetrado por el Estado a través de organismos regulares e identificados de represión (ejército, policías, servicios de inteligencia) o por organismos como bandas armadas de delincuentes comunes a quienes el gobierno enrola a cambio de perdón y de las que a veces también forman parte individuos de los entes oficiales. El terrorismo de Estado también puede ser masivo o selectivo y afecta por igual a personas involucradas en la situación que se quiere reprimir o a gente totalmente ajena al evento. Los terroristas siempre piensan que es un método eficaz de resolver los conflictos a favor de quien lo promueve, pero en los hechos se ha demostrado una y otra vez que con el terrorismo a la larga siempre pierde quien lo emplea.
Si el terrorismo no gubernamental es absolutamente abominable, tanto peor es el terrorismo de Estado porque se supone que en toda sociedad civilizada es el ente público quien está legalmente dotado de las armas y comanda los organismos de represión y debe evitar y combatir toda forma de violencia irregular en vez de emplearla como instrumento de control.
En nuestro país, víctima involuntaria de una dictadura fallida y forajida, el promotor exclusivo del terrorismo masivo y selectivo es el gobierno y sus hechos son casi imposibles de enumerar: bombardeo de manifestaciones pacíficas con gases tóxicos; disparos con armas de fuego sobre la población desarmada; utilización de equipos mecanizados y unidades artilladas y blindadas; lanzamiento de bombas contra centros comerciales, viviendas, escuelas, clínicas, hospitales y hasta ancianatos; ejecuciones sumarias y tiros de gracia; asesinatos de personas detenidas, postradas e inermes; detención indiscriminada de transeúntes, muchos de ellos ajenos a las manifestaciones, posteriormente torturados para arrancarles confesiones e imputar a dirigentes opositores a quienes ni siquiera conocen; sometimiento de detenidos a juicios militares inconstitucionales sin debido proceso, sin defensa ni pruebas; incomunicación de prisioneros; torturas; privación de asistencia médica y medicinas a imputados políticos; allanamientos masivos de viviendas (la denominada “operación tuntún”), revocación y decomiso de instrumentos de identificación como cédulas de identidad y pasaportes; intercepción de líneas telefónicas y correos electrónicos; instalación de equipos de rastreo y escucha a distancia; falsificación de documentos; siembras de drogas, armas y explosivos para incriminar a disidentes; prohibiciones de viajar dentro y fuera del país y un sinfín de tropelías cuyo único límite es la imaginación de los sátrapas que nos mal gobiernan.
Escribo estas líneas el viernes 26, fecha en la que el terrorismo de Estado presenta una lista macabra de 58 muertos, mayoritariamente jóvenes y adolescentes, miles de heridos y presos sometidos a diferentes procesos de privación ilegítima de la libertad, casi todos bajo la inconstitucional justicia militar, mucho más asquerosa, vil y abyecta que la de por sí putrefacta justicia civil.
Por Henry Ramos Allup
Publicado en el semanario de “El Nuevo País” el domingo, 28 de mayo de 2017.

Prostituyente

En el Palacio de Miraflores se diseñó la “prostituyente” que no es otra cosa que un instrumento paralegal que busca la eternización de Maduro y sus secuaces  en el poder.

El invento busca entre otras cosas:

1-. La soberanía no radica en el pueblo: Ya usted, apreciado lector, dejaría de ser parte del pueblo soberano y se convertiría en una especie de lacayo sujeto a la voluntad de un soberano que no sabemos si será el propio Maduro o alguno de los titiriteros que mueven las cuerdas del poder en el país.

Mediante este robo de la soberanía popular, el poder político dejaría de estar amarrado a los deseos o necesidades de la gente sino que respondería solo a las exigencias de cuatro o tres sujetadores del poder en Caracas.

2-. Eliminación del voto popular: A través de un  sistema de votación de segundo grado y mediante la presión de comisarios políticos distribuidos en todo el país el régimen de Nicolás Maduro pretende deshacerse de la elección directa, universal y secreta.

De esta manera no correría el riesgo de mantenerse en el subsuelo de la popularidad, porque al final la decisión no estaría en las manos del pueblo sino de los jerarcas de la dictadura.

3-. Destrucción de la propiedad privada: Maduro lograría el sueño de todo comunista la eliminación de la propiedad privada.

Ya usted que me lee dejaría de ser propietario de su casa, automóvil o terrenito, Ya usted no podría disponer de sus bienes como mejor le parezca, por el contrario estaría supeditado a lo que el Estado decida sobre lo que hoy es suyo.

4-. Destrucción de la producción: Sin democracia no hay libertad y sin propiedad privada no existirá libertad de emprendimiento, por ende lo niveles de productividad del país caería aún más lo que hemos visto a la fecha.

Esto seguirá ahondando en la crisis alimentaria que padecemos, con consecuencias terribles para cada uno de los venezolanos.

5-. Perderíamos nuestros hijos: La Constituyente educativa, planteada por el régimen, busca entre otras cosas el adoctrinamiento aún más exhaustivo de nuestros hijos, además que todos perderíamos la patria potestad de nuestra descendencia. Los niños de Venezuela serían hijos del Estado y por ende éste determinaría su futuro, con o sin el beneplácito de sus padres biológicos.

6-. Comunas y desinstitucionalización: Con este invento del régimen se crearán las comunas órganos que hará desaparecer las gobernaciones y alcaldías tal cual las conocemos hoy. Y además el Gobierno tendrá la facultad de desconocer todo poder que le sea incómodo o rivalice con el Ejecutivo.

7-. Fin de la República: Con la prostituyente la república tal y cual la conocemos desaparecería.

Maduro inauguraría un régimen al estilo de La Habana, donde las instituciones fueran un chiste para hacer sonreír a un dictador que con puño de hierro haga y deshaga a su voluntad.

8-. Exilio y dolor: La prostituyente generaría un Estado todopoderoso que expulsaría del país a la disidencia, encarcelaría a aquellos que hablemos y defendamos la libertad.

Amordazaría aún más a los medios y partearía un régimen de silencio, muerte y desolación.

Por este motivo, todos los venezolanos tenemos que oponernos a este régimen y luchar en contra el fraude constituyente que Maduro y sus cómplices quieren imponernos.

Debemos seguir movilizados y en unidad seguir luchando por nuestra Venezuela.

 

Antonio Barreto Sira

Henry Ramos Allup, ungüento de calma y esperanza

Durante todo este torbellino social que hemos vivido en casi dos meses y medio, producto del descontento, del desánimo, de la determinación del pueblo de defender lo que por derecho nos corresponde, como es nuestra democracia y libertades consagradas en la Constitución Nacional, es menester y determinante para el futuro libre de la patria, la unidad de propósito, de criterio y de acción para lograr el cambio político tan requerido por los venezolanos, y lo más importante contar, con la conducción de un líder desapegado en su totalidad de cualquier ego o banalidad personalista, que con sapiencia y con una capacidad de inclusión única, signifique un ungüento de calma y esperanza para la gente.

Este líder sin lugar a dudas es Henry Ramos Allup, Secretario General Nacional de Acción Democrática y connotado diputado a la Asamblea Nacional, quien junto a todos los dirigentes de la unidad, nos han de conducir a puerto seguro y a un presente y futuro libre y en democracia. No obstante, nuestro máximo líder en cada recorrido que realiza a lo largo y ancho de nuestra geografía nacional, lleva consigo un mensaje de esperanza y de luz a pesar de la oscuridad y la tragedia que vivimos, lleva consigo las herramientas para convencer a nuestro pueblo que estamos en el camino correcto, y que nos asiste la Constitución Nacional, y que la Asamblea Nacional Constituyente propuesta por Nicolás Maduro, es un camino errado y de más poder para un gobierno que pretende perpetrarse en el poder, desconociendo la soberanía del pueblo y nuestras libertades políticas.

Para Acción Democrática Seccional Aragua y para la Unidad en general, es motivo de orgullo y de calma, la visita que hará Henry Ramos Allup a la ciudad de La Victoria el próximo sábado 10 de junio, para hablarle claro y raspado a los aragüeños como es su estilo, de “La Prostituyente” como sabiamente él lo ha definido y cuáles serían sus implicaciones nefastas para el país de llegar a aprobarse, porque sería la consolidación del Estado Comunal, despojándonos de nuestra democracia y de nuestra libertad.

El trabajo de organización y estrategia de Acción Democrática, encabezado por nuestro también líder adeco Bernabé Gutiérrez, nos marcan la pauta a seguir en momentos tan difíciles y decisivos en Venezuela. Vaya a ese equipo nuestro respeto y agradecimiento por permitirnos ver una luz clara y definida dentro de tanto caos y calamidad.

Invitamos a todos los aragüeños a participar en el gran encuentro del líder de la unidad, Henry Ramos Allup con nuestro pueblo. Nuestro Secretario General Nacional de Acción Democrática, es ungüento de calma y esperanza en estas horas menguadas de nuestra historia. ADelante Venezuela, ADelante Aragua, estamos en buenas manos y tengan la confianza y convicción de que más temprano que tarde, veremos luz en nuestra Venezuela.

Clever Lara
Secretario de Organización
Acción Democrática Aragua
@cleverlaraad